27 diciembre 2011

Ya es homofobia en El Corte Inglés



Hay una empresa líder en España que cada día me da más motivos para no consumir jamás ninguno de sus productos. Esa empresa es El Corte Inglés. El pasado febrero me topé con uno de sus anuncios en prensa. Decía algo así como que regalase por San Valentín algo a mi pareja. En el mismo anuncio salía el logotipo que indicaba el patrocinio de dicha empresa a las Jornadas Mundiales de la Juventud, un evento multitudinario organizado por la institución que se opone más fervientemente a esa unión de pareja que yo mantengo. Me pareció bastante curioso y lo comenté con sorna en mi perfil de Facebook, lo que le sirvió a una supuesta amiga, perteneciente al Opus Dei, de excusa perfecta para eliminar de sus contactos -todos ellos tradicionales y prolijas familias blancas de moral impoluta- la foto de la persona que no encajaba y que podía reportarle incómodas preguntas en dicha esfera social.

Esta mañana, El Corte Inglés, junto a Casa del Libro y la web Amazon.es, se ha visto envuelto en una gran polémica por vender un libro cuyo título es nada menos que Comprender y sanar la homosexualidad, escrito por un supuesto psicoterapeuta estadounidense llamado Richard Cohen y editado por una editorial llamada Libros Libres. Para colmo, una vez levantado el revuelo, El Corte Inglés ha justificado en su página oficial de Facebook la venta de dicho libro aludiendo a la pluralidad y la diversidad. Con ello no ha hecho sino echar más leña al fuego, hasta lograr que la hashtag #nomecures haya sido número uno en los Trending Topics de Twitter en España desde media tarde.

Parece bastante claro que el libro trata la homosexualidad como una enfermedad (sólo se puede sanar a alguien que está enfermo, y el verbo sanar está en el título de este vómito de papel). La homosexualidad jamás ha sido una enfermedad, y la OMS dejó de reconocerla como tal en 1990. Editar un libro que dice semejante burrada, además de suponer un anacronismo, constituye un llamamiento a la incomprensión y al odio hacia un colectivo social por razones de orientación sexual. Es validar la discriminación, y eso es un delito en este país. El primer responsable de dicho delito es el autor, pero también la editorial y por supuesto, cualquier comercio que mantenga un acuerdo para su venta. Por eso, El Corte Inglés es cómplice de homofobia.

Me gustaría saber si El Corte Inglés también vende libros sobre cómo curarse del sectarismo religioso (¿lo hubiera repartido en las Jornadas que patrocinó?), sobre cómo dejar de ser negro y aclararse la piel para parecer normal, de cómo ser anoréxica sin que tus padres lo sepan o de cómo pegar a una mujer sin que nadie excepto ella lo note, todo ello justificado con la ideología y la libertad de expresión, faltaría más, que para eso son muy diversos y muy plurales ellos.

Dudo que se trate de un simple error de El Corte Inglés. Si la homofobia hubiese estado implícita sólo en el texto, quizá lo habría podido entender. Pero no entiendo que un libro con ese título haya podido llegar hasta las estanterías de los grandes almacenes más famosos de España. De igual manera que dudo mucho que hubiesen hecho nada al respecto si no se hubiera formado tal escándalo en Internet (escándalos tan cíclicos como efímeros, por cierto, pero que dejan muy dañado el mayor activo de una empresa: su imagen de marca). No sólo espero sino que exijo que El Corte Inglés, Amazon.es y Casa del Libro retiren el libro ipso facto y pidan disculpas por ello.

Creo firmemente que este suceso es otra muestra más de la homofobia que late bajo nuestra sociedad de (no siempre) aparente igualdad. Ese es el tipo de discriminación más peligroso porque es el más sutil, el más difícil de localizar y, por tanto, de combatir. Actúa como un volcán activo que calienta la superficie y que, en ocasiones como esta, nos escupe el magma directamente a la cara.


1 comentarios:

Alberto dijo...

Si expusieran en sus estanterías algo así como "dejar de ser un chorizo", harían una ley para prohibit su venta, porque la mayoría de los partidos políticos e instituciones se quedarían sin gentencilla. Ya sabemos que la libertad sexual y sentimental se opone a "como Dios manda", su Dios, el que bendice a los ricos y mata de hambre a los pobres. Un saludo.